Salarios o la vida
La precariedad no se define sólo por el contrato o la nómina.
La tabla de salarios de 2024 –0 ya mostraba que, de 15.432.064 personas asalariadas, el 74,78% del total se sitúan en tramos de hasta 2 veces el SMI, mientras solo el 25,22% supera ese umbral. El tramo más frecuente es el que pivota entre el 1 y 1,5 SMI, con 4.853.887 personas, el 23,52% del total. Lo que confirma que el salario más habitual no está en la franja alta sino en los niveles bajos y medios-bajos de renta salarial.
En el extremo inferior, el tramo de 0 a 0,5 SMI tiene un salario medio anual de 3.356 euros, y en el extremo superior, el de más de 10 SMI alcanza 297.284 euros de salario medio anual. La diferencia entre ambos extremos es de 293.928 euros al año, lo que refleja una brecha salarial muy intensa entre la mayoría trabajadora precarizada y una minoría con rentas muy elevadas.
En 2026, el SMI estatal se encuentra fijado en 1.221 euros mensuales en 14 pagas, es decir, 17.094 euros brutos anuales. Si la mayor parte del empleo asalariado se concentra en torno a 1-1,5 SMI o por debajo de 2 SMI, el acceso a la vivienda habitual se convierte en un factor central de empobrecimiento salarial, porque una parte creciente del sueldo se destina a sostener alquileres y precios de compra cada vez más altos.
Vivienda en Cataluña
En alquiler, las rentas medias mensuales en ciudades principales ya se sitúan en 1.147,22 euros en Barcelona, 883,35 en Badalona, 837,32 en L’Hospitalet, 794,78 en Sabadell, 766,84 en Girona, 740,75 en Mataró, 719,90 en Terrassa, 663,02 en Tarragona, 586,89 en Reus y 562,57 en Lleida. La media catalana es de 844,13 euros mensuales, pero varias de las principales ciudades están claramente por encima de ese valor.
En compra, el precio de venta en febrero de 2026 alcanza 3.134 euros/m² en la provincia de Barcelona, 2.676 euros/m² en Girona, 1.785 euros/m² en Tarragona y 1.564 euros/m² en Lleida, con una media catalana de 2.784 euros/m². Además, el precio de venta en Cataluña sube un 13,6% interanual, lo que indica que la vivienda en propiedad también se aleja del alcance de los salarios ordinarios.
Comparativa sindical
Si se compara el SMI mensual de 1.221 euros con el alquiler medio de Barcelona, el arrendamiento absorbe casi todo el salario mínimo bruto mensual, y en ciudades como Badalona o L’Hospitalet sigue consumiendo una parte desproporcionada del ingreso. Incluso en ciudades con rentas más bajas, como Lleida o Reus, el peso del alquiler sobre un salario de referencia bajo sigue siendo muy alto para una persona sola o una unidad familiar trabajadora con empleo precario o parcial.
En compra, una vivienda tipo de 80 m² equivaldría aproximadamente a 250.720 euros en Barcelona, 214.080 euros en Girona, 142.800 euros en Tarragona y 125.120 euros en Lleida, usando los precios provinciales medios por metro cuadrado de febrero de 2026. Esta relación evidencia que para amplias capas asalariadas la vivienda habitual no funciona como un derecho garantizado, sino como un mecanismo de transferencia directa del salario hacia las exigencias del mercado inmobiliario parasitario.
Resumen técnico
La estructura salarial del pasado 2025 ya muestra una mayoría clara en los tramos bajos y medios-bajos: el 74,78% de las personas asalariadas está en niveles de hasta 2 SMI y el tramo más frecuente es el de 1 a 1,5 SMI, con 4.853.887 personas. Con un SMI de 1.221 euros mensuales en 14 pagas, la lectura sindical es evidente: una parte muy amplia de la clase trabajadora parte de ingresos limitados frente a un coste de la vida cada vez más alto.
El problema no es solo cuánto se cobra, sino cuánto queda después de pagar lo imprescindible. Cuando al alquiler se suman cesta de la compra, escolarización, seguros y aparcamiento (por poner algunos ejemplos), el salario real se reduce de forma drástica y muchas economías obreras quedan atrapadas en una situación de mera subsistencia.
| Tramo | Bruto mensual (14 pagas) | Bruto anual | Neto mensual aprox. (sin hijos) | Neto mensual aprox. (con 1 hijo) | Lectura práctica |
|---|---|---|---|---|---|
| 0,5 SMI | 610,50 € | 8.547 € | 570-600 € | 580-605 € | Situación de alta precariedad |
| 1 SMI | 1.221 € | 17.094 € | 1.120-1.170 € | 1.140-1.185 € | Salario mínimo legal |
| 1,5 SMI | 1.831,50 € | 25.641 € | 1.500-1.620 € | 1.540-1.660 € | Tramo salarial más frecuente |
| 2 SMI | 2.442 € | 34.188 € | 1.900-2.050 € | 1.960-2.110 € | Umbral útil para comparar salarios y vivienda |
| 2,5 SMI | 3.052,50 € | 42.735 € | 2.280-2.470 € | 2.350-2.540 € | Ya fuera de los tramos más comunes |
| 3 SMI | 3.663 € | 51.282 € | 2.650-2.900 € | 2.730-2.980 € | Renta claramente superior a la mayoría salarial |
| 5 SMI | 6.105 € | 85.470 € | 4.100-4.500 € | 4.220-4.620 € | Tramo alto y minoritario |
| 10 SMI | 12.210 € | 170.940 € | 7.100-8.000 € | 7.250-8.150 € | Tramo muy alto y muy minoritario |
Gasto cotidiano
En alimentación, distintas referencias sitúan el gasto medio del hogar en torno a 5.400 euros anuales, es decir, unos 450 euros al mes, mientras otras estimaciones elevan la cesta de la compra familiar por encima de 530 euros mensuales. Para una familia trabajadora, este ya es un gasto fijo estructural que compite directamente con vivienda y suministros. –1
En escolarización, la OCU calcula para el curso 2025/2026 un coste medio de 2.390 euros por hijo al año, unos 199 euros mensuales prorrateados, con partidas adicionales muy relevantes como comedor de 107 euros al mes en centros públicos, 139 en concertados y 162 en privados. A ello se añaden extraescolares, libros, material, excursiones y cuotas, de modo que criar y escolarizar a hijos e hijas tiene un impacto muy fuerte sobre los hogares asalariados. –2
En movilidad privada, el seguro medio de coche superó los 975 euros anuales en 2025, unos 81 euros al mes, y para moto existen referencias desde unos 220 a 326 euros anuales de media según modalidad, es decir, aproximadamente entre 18 y 27 euros al mes, aunque Barcelona figura entre las provincias más caras. En aparcamiento, Cataluña cerró 2025 con un precio medio de alquiler de garaje de 80,66 euros al mes, mientras en Barcelona hay abonos públicos de coche en torno a 92,82 euros al mes y de moto alrededor de 39,77 euros al mes en BSM. –3
Comparativa social
Si tomamos como referencia a una persona asalariada en torno al SMI con alquiler en Barcelona, la renta media mensual de 1.147,22 euros ya consumiría casi todo el salario mínimo bruto mensual. Incluso sin hijos, sumando alimentación media del hogar, seguro y parking, el coste de vida rebasa claramente lo asumible para amplias capas trabajadoras si no existe apoyo familiar, vivienda compartida o pluriempleo.
En una unidad de convivéncia, o una familia trabajadora con personas a cargo, el cuadro se endurece todavía más: alquiler, compra de alimentos y escolarización básica absorben una parte central del ingreso antes incluso de contar suministros, transporte, ropa, telecomunicaciones o imprevistos. Desde una perspectiva sindical, esto demuestra que la precariedad no se define solo por el contrato o la nómina, sino por la distancia creciente entre salario y coste real de la vida.
Entonces…
Todo estos datos, presentados de una forma más o menos aséptica nos ofrecen una “foto” de la situación más habitual de la mayoría de la clase trabajadora. Ésta pasa por una extracción rentista que lastra unos salarios que no corresponden al coste de la vida, y nos abocan a una relación de substencia y ansiedad individual. Para lo cual, no hay ningúna receta mágica, si no un viejo remedio: organización sindical y comprensión profunda de la situación.
La huelga general que se está gestando en Cataluña apuesta por esa confluencia y comprensión, de que los salarios y los alquileres no son “hechos aislados”, son la constatación de un modelo económico que explota doblemente a nuestra clase.
+ informació: https://enscostalavida.org/
[CAT.] Traduït pel Secretariat Regional: enllaç
La precarietat no es defineix només pel contracte o la nòmina.
La taula de salaris de 2024 ja mostrava que, de 15.432.064 persones assalariades, el 74,78% del total se situen en trams de fins a 2 vegades l’SMI, mentre només el 25,22% supera aquest llindar. El tram més freqüent és el que pivota entre l’1 i 1,5 SMI, amb 4.853.887 persones, el 23,52% del total. El que confirma que el salari més habitual no està en la franja alta sinó en els nivells baixos i mitjans-baixos de renda salarial.
En l’extrem inferior, el tram de 0 a 0,5 SMI té un salari mig anual de 3.356 euros, i en l’extrem superior, el de més de 10 SMI aconsegueix 297.284 euros de salari mig anual. La diferència entre tots dos extrems és de 293.928 euros a l’any, la qual cosa reflecteix una bretxa salarial molt intensa entre la majoria treballadora precarizada i una minoria amb rendes molt elevades.
En 2026, l’SMI estatal es troba fixat en 1.221 euros mensuals en 14 pagues, és a dir, 17.094 euros bruts anuals. Si la major part de l’ocupació assalariada es concentra entorn de 1-1,5 SMI o per sota de 2 SMI, l’accés a l’habitatge habitual es converteix en un factor central d’empobriment salarial, perquè una part creixent del sou es destina a sostenir lloguers i preus de compra cada vegada més alts.
Habitatge a Catalunya
En lloguer, les rendes mitjanes mensuals en ciutats principals ja se situen en 1.147,22 euros a Barcelona, 883,35 a Badalona, 837,32 en L’Hospitalet, 794,78 a Sabadell, 766,84 a Girona, 740,75 a Mataró, 719,90 a Terrassa, 663,02 a Tarragona, 586,89 a Reus i 562,57 a Lleida. La mitjana catalana és de 844,13 euros mensuals, però diverses de les principals ciutats estan clarament per sobre d’aquest valor.
En compra, el preu de venda al febrer de 2026 aconsegueix 3.134 euros/m² a la província de Barcelona, 2.676 euros/m² a Girona, 1.785 euros/m² a Tarragona i 1.564 euros/m² a Lleida, amb una mitjana catalana de 2.784 euros/m². A més, el preu de venda a Catalunya puja un 13,6% interanual, la qual cosa indica que l’habitatge en propietat també s’allunya de l’abast dels salaris ordinaris.
Comparativa sindical
Si es compara l’SMI mensual de 1.221 euros amb el lloguer mitjà de Barcelona, l’arrendament absorbeix gairebé tot el salari mínim brut mensual, i en ciutats com Badalona o L’Hospitalet continua consumint una part desproporcionada de l’ingrés. Fins i tot en ciutats amb rendes més baixes, com Lleida o Reus, el pes del lloguer sobre un salari de referència baix continua sent molt alt per a una persona sola o una unitat familiar treballadora amb ocupació precària o parcial.
En compra, un habitatge tipus de 80 m² equivaldria aproximadament a 250.720 euros a Barcelona, 214.080 euros a Girona, 142.800 euros a Tarragona i 125.120 euros a Lleida, usant els preus provincials mitjans per metre quadrat de febrer de 2026. Aquesta relació evidencia que per a àmplies capes assalariades l’habitatge habitual no funciona com un dret garantit, sinó com un mecanisme de transferència directa del salari cap a les exigències del mercat immobiliari parasitari.
Resum tècnic
L’estructura salarial del passat 2025 ja mostra una majoria clara en els trams baixos i mitjans-baixos: el 74,78% de les persones assalariades està en nivells de fins a 2 SMI i el tram més freqüent és el d’1 a 1,5 SMI, amb 4.853.887 persones. Amb un SMI de 1.221 euros mensuals en 14 pagues, la lectura sindical és evident: una part molt àmplia de la classe treballadora part d’ingressos limitats enfront d’un cost de la vida cada vegada més alt.
El problema no és només quant es cobra, sinó quant queda després de pagar l’imprescindible. Quan al lloguer se sumen cistella de la compra, escolarització, assegurances i aparcament (per posar alguns exemples), el salari real es redueix de manera dràstica i moltes economies obreres queden atrapades en una situació de mera subsistència.
| Tram | Brut mensual (14 pagaues) | Brut anual | Net mensual aprox. (sense fills) | Net mensual aprox. (amb 1 fill) | Lectura pràctica |
|---|---|---|---|---|---|
| 0,5 SMI | 610,50 € | 8.547 € | 570-600 € | 580-605 € | Situació d’alta precarietat |
| 1 SMI | 1.221 € | 17.094 € | 1.120-1.170 € | 1.140-1.185 € | Salari mínim legal |
| 1,5 SMI | 1.831,50 € | 25.641 € | 1.500-1.620 € | 1.540-1.660 € | Tram salarial més freqüent |
| 2 SMI | 2.442 € | 34.188 € | 1.900-2.050 € | 1.960-2.110 € | Umbral útil per a comparar salaris i habitatge |
| 2,5 SMI | 3.052,50 € | 42.735 € | 2.280-2.470 € | 2.350-2.540 € | Ja fora dels trams més comuns |
| 3 SMI | 3.663 € | 51.282 € | 2.650-2.900 € | 2.730-2.980 € | Renda clarament superior a la majoria salarial |
| 5 SMI | 6.105 € | 85.470 € | 4.100-4.500 € | 4.220-4.620 € | Tram alt i minoritari |
| 10 SMI | 12.210 € | 170.940 € | 7.100-8.000 € | 7.250-8.150 € | Tram molt alto i molt minoritari |
Despesa quotidiana
En alimentació, diferents referències situen la despesa mitjana de la llar entorn de 5.400 euros anuals, és a dir, uns 450 euros al mes, mentre altres estimacions eleven la cistella de la compra familiar per sobre de 530 euros mensuals. Per a una família treballadora, aquest ja és una despesa fixa estructural que competeix directament amb habitatge i subministraments. –1
En escolarització, l’OCU calcula per al curs 2025/2026 un cost mitjà de 2.390 euros per fill a l’any, uns 199 euros mensuals prorratejats, amb partides addicionals molt rellevants com a menjador de 107 euros al mes en centres públics, 139 en concertats i 162 en privats. A això s’afegeixen extraescolars, llibres, material, excursions i quotes, de manera que criar i escolaritzar a fills i filles té un impacte molt fort sobre les llars assalariades. –2
En mobilitat privada, l’assegurança mitjana de cotxe va superar els 975 euros anuals en 2025, uns 81 euros al mes, i per a moto existeixen referències des d’uns 220 a 326 euros anuals de mitjana segons modalitat, és a dir, aproximadament entre 18 i 27 euros al mes, encara que Barcelona figura entre les províncies més cares. En aparcament, Catalunya va tancar 2025 amb un preu mitjà de lloguer de garatge de 80,66 euros al mes, mentre a Barcelona hi ha abonaments públics de cotxe entorn de 92,82 euros al mes i de moto al voltant de 39,77 euros al mes en BSM. –3
Comparativa social
Si prenem com a referència a una persona assalariada entorn del SMI amb lloguer a Barcelona, la renda mitjana mensual de 1.147,22 euros ja consumiria gairebé tot el salari mínim brut mensual. Fins i tot sense fills, sumant alimentació mitjana de la llar, assegurança i pàrquing, el cost de vida depassa clarament l’assumible per a àmplies capes treballadores si no existeix suport familiar, habitatge compartit o pluriocupació.
En una unitat de convivéncia, o una família treballadora amb persones a càrrec, el quadre s’endureix encara més: lloguer, compra d’aliments i escolarització bàsica absorbeixen una part central de l’ingrés abans fins i tot de comptar subministraments, transport, roba, telecomunicacions o imprevistos. Des d’una perspectiva sindical, això demostra que la precarietat no es defineix només pel contracte o la nòmina, sinó per la distància creixent entre salari i cost real de la vida.
Llavors…
Tot aquestes dades, presentats d’una forma més o menys asèptica ens ofereixen una “foto” de la situació més habitual de la majoria de la classe treballadora. Aquesta passa per una extracció rendista que llastra uns salaris que no corresponen al cost de la vida, i ens aboquen a una relació de substencia i ansietat individual. Per a això, no hi ha ningúna recepta màgica, si no un vell remei: organització sindical i comprensió profunda de la situació.
La vaga general que s’està gestant a Catalunya aposta per aquesta confluència i comprensió, que els salaris i els lloguers no “són “fets aïllats”, són la constatació d’un model econòmic que explota doblement a la nostra classe.
- informació: https://enscostalavida.org/





