28 de novembre de 2023

El sinsentido de las elecciones sindicales

trampa queso

Estamos en pleno proceso electoral por parte de los sindicatos burocráticos. Durante 2019 algunos sindicatos recorrerán muchos centros de trabajo en busca de personas incautas a las que captar para las candidaturas a los comités de empresa y delegados/as de personal. Se busca de esta manera, dar cuerpo a los órganos de representación unitarios tal cual están descritos en el Estatuto de los trabajadores. Lo que hasta hace unos años parecía ser la norma en cuanto a forma de actuar del sindicalismo.

Sin embargo, de cara al conjunto de las plantillas de las empresas, esta forma de actuación presenta un importante inconveniente. Este modelo sindical, nacido de la mal llamada “transición”, no está pensado para la estructura actual de la economía. Aunque más bien se debería decir que este modelo sindical contribuyó a desmontar la economía para acabar dándole la forma más conveniente para los intereses empresariales. Tanto es así que hoy en día, en un importante sector de las empresas simplemente no se pueden crear órganos de representación unitarios. Hablamos de las empresas con hasta 6 trabajadores y trabajadoras, de muchas de las de hasta 10 trabajadores y trabajadoras, de las de la “nueva economía”, de las de los procesos de externalización y un largo etcétera. Más de un 50% del total de empresas. Casi nada. Podemos estar hablando de millones de trabajadores y trabajadoras a los que el modelo  sindical de CCOO y UGT, por ejemplo, no les sirve literalmente de nada. Y eso, pese a verse afectados y afectadas por los lamentables convenios de sector firmados por estos sindicatos.

¿Y en dónde sí se pueden elegir y constituir? ¿Qué se saca de ello? Todo lo que se crea que se puede sacar de nombrar a 3 o 4 personas para que la empresa les pague horas libres y el gobierno pueda subvencionar convenientemente a su Sindicato (en el caso de estar afiliado/a a uno) Todo lo que se crea que se puede sacar de depositar toda la capacidad de negociación en una minoría que no está obligada a seguir ningún criterio de la plantilla que se supone que representa. Todo lo que se crea que se puede sacar de tener que esperar cuatro años a actuar sindicalmente. Todo lo que se crea que se puede sacar de tener unos representantes muy difícilmente revocables, en caso de que no cumplir con sus obligaciones o simplemente traicionarlas. Es decir nada. Pasar por el proceso de elecciones sindicales no sirve literalmente para nada.

Los que viven de este modelo sindical se escudan en que solo así se pueden firmar convenios colectivos sectoriales, tanto estatales como provinciales. Pero la realidad demuestra que no sirve para mucho que los sindicatos que resultan ser considerados como representativos en estas elecciones opten a negociar convenios sectoriales estatales o provinciales. Los convenios suelen dejar mucho que desear. Aun así, pese a que por ejemplo pueden ofrecer unas tablas salariales de referencia para las empresas, siendo realistas, en las empresas los empresarios hacen lo que les viene en gana, diga lo que diga el convenio. Con todos los convenios sectoriales en la mano, en la mayoría de la empresas no se pagan las horas extras,  la “creatividad” horaria más estrafalaria ( y perjudicial para las trabajadoras y trabajadores) es la norma, los contratos temporales se realizan en fraude, y de regalo el despotismo es la guía de comportamiento de la cadena de mando. Que CCOO y UGT crean que viven en un mundo dónde los convenios se cumplen simplemente porqué un día se firmaron es la prueba más palpable de lo fuera de la realidad que están.

Existe un profundo problema de modelo sindical. El que hasta ahora era el ampliamente mayoritario y hegemónico hace tiempo que está caducado. La mayor prueba de esto es que en las últimas dos décadas no ha servido para detener la pendiente hacia la precariedad laboral en la que se ha visto envuelto el mercado laboral. No solo no ha servido  para evitarla si no que objetivamente, el modelo sindical de CCOO, UGT y sus diversos imitadores ha sido cómplice necesario para llegar al modelo actual de minijobs, temporalidad y salarios bajos.

Como alternativa, la CNT ha desarrollado un modelo propio, basado en las Secciones Sindicales, precisamente para superar todos los problemas que supone operar desde la representación unitaria. Seamos realistas, hoy por hoy el único motivo para continuar promoviendo elecciones a comités de empresa y delegados/as de personal es acceder a las subvenciones y a las horas libres pagadas por las empresas.  De esta manera lo único que se construye es una inmensa red clientelar que las empresas usan en su propio provecho para negociar con ventaja e imponer condiciones laborales desastrosas.

Desde la CNT hemos construido una alternativa capaz de actuar en todo el abanico que la acción sindical requiere, incluyendo el derecho de Huelga y la Negociación Colectiva. Podemos encontrar un análisis algo más profundo de las propuestas sindicales de la CNT en un par de artículos que publicó recientemente Solidaridad Obrera, órgano de la CNT de Catalunya-Balears: La CNT davant el repte de les noves relacions laborals  y La negociació col·lectiva de la CNT, actualitat i futur.

Ahora que vuelve la cantinela de las elecciones sindicales es el momento de trasladar este debate a los centros de trabajo para comenzar a reorganizarnos y recuperar el terreno perdido. Los trabajadores y trabajadoras debemos de dejar de dar carta de naturaleza a aquellos que por ineptitud, desidia, o abierta traición, provocan nuestra  precariedad. No tiene ningún sentido votar en unas elecciones sindicales. Lo que tiene sentido es poner en marcha una alternativa al actual estado de cosas del mercado laboral, para, entre otras cosas, que deje de ser un vulgar mercado de condiciones laborales a la baja.

Necesitamos un sindicato que sepa poner en el centro de su estrategia la estabilidad en los contratos, la mirada de género y el salario. No podemos continuar sosteniendo como normal un sindicalismo ineficiente, anticuado y pensado para vividores. En un lugar normal el sindicalismo que representan CCOO, UGT y sus variados imitadores debería ser residual.

Pensamos que en un contexto social en el que las contradicciones del capitalismo causan estragos (deshaucios, paro masivo, accidentes laborales…) las propuestas del anarcosindicalismo, la propuesta sindical de la CNT, es la herramienta útil para mejorar la situación social.

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